El reloj suena conforme pasa el segundo triste,
El ruido insoportable del silencio es lo que existe,
Me carcome el pensamiento de desperdiciar el tiempo
Cuando intento crear algo con mis raros pensamientos.
Pesimista mi mirada por tan solitario instante,
No parece necesario hacer esto tan errante.
Ya pasó más de una hora de mi sádica existencia
En el cual evité avances de mi cínica demencia.
Pervertida esta mi mente de tan deprimente rato,
Me inhibo al mismo tiempo que a mi mismo me desato.
El reloj no para en seco y su ruido ya es hiriente,
Imagino estar sangrando en la oscuridad creciente.
Me observo al otro lado de la mesa donde escribo
Ya no sé si estoy muerto o deseo no estar vivo;
Es mi soledad tan grande como yo quiero que sea
Y mi arte tan vacío como quiero que se lea.
miércoles, 20 de agosto de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario